(Verso 1) Todo estaba detenido, el mundo en un rincón, pero entre códigos y pantallas, escuché tu voz. Eras solo un nombre, un eco al azar, pero en cada partida, te empecé a encontrar. (Pre-coro) No eran solo juegos, era algo más, algo en tus palabras que no puedo explicar. De día y de noche, contigo al final, eras mi refugio en un mundo irreal. (Coro) Y nos quedábamos hasta el amanecer, despidiéndonos con un “dulces sueños” otra vez. Viendo películas sin estar ahí, pero sintiéndote tan cerca de mí. En un mundo roto, fuiste mi señal, una conexión que se volvió real. (Verso 2) Nos reímos del silencio, llenamos el vacío, dibujamos un universo donde tú eras mío. Entre píxeles y risas, forjamos un lugar, donde nada importaba, solo hablar y hablar. (Pre-coro) No sabía tu rostro, pero sí tu verdad, en cada mensaje había complicidad. Tú eras el faro en la oscuridad, la chispa que encendió mi soledad. (Coro) Y nos quedábamos hasta el amanecer, despidiéndonos con un “dulces sueños” otra vez. Viendo películas sin estar ahí, pero sintiéndote tan cerca de mí. En un mundo roto, fuiste mi señal, una conexión que se volvió real. (Puente) ¿Quién diría que en medio del caos, en un juego cualquiera, te iba a encontrar? Lo que empezó con teclas y pantallas, se volvió el comienzo de nuestra batalla. (Coro final) Y nos quedábamos hasta el amanecer, tu “hasta mañana” me hacía renacer. Aunque fuera virtual, te pude sentir, como si el destino nos quisiera unir. En un mundo roto, fuimos un milagro, un amor nacido donde nadie buscaba algo. (Outro) Todo empezó en un juego sin final, y ahora eres mi todo, mi hogar virtual. Porque en medio del miedo, entre sombras y luz, te encontré a ti, y no quiero decir adiós.