Tu risa danza entre mi razón, cada palabra enciende el corazón. Tus ojos guardan un dulce secreto, y en tu silencio me pierdo por completo. No hay prisa, pero el pulso arde, el aire pesa cuando estás cerca. Tu sombra roza donde hay nadie, y yo me acerco sin dar respuesta. Háblame sin hablar, rózame sin tocar, dime que me quieres cerca, pero déjame escapar. En este juego hay nada que perder, sólo el deseo de querer volver. (Ah, ah, ah…) Tus pasos trazan caminos ocultos, cada sonrisa es un golpe profundo. Tu voz murmura lo que no dices, y yo espero, me pierdo en tus matices. La noche canta nuestra canción, un verso oculto en cada rincón. Tu piel es un mapa que quiero aprender, y cada mirada me invita a caer. Háblame sin hablar, rózame sin tocar, dime que me quieres cerca, pero déjame escapar. En este juego hay nada que perder, sólo el deseo de querer volver. (Ah, ah, ah…) Sigamos jugando, no digas más, que cada suspiro se quede en su lugar. Tu fuego y el mío se empiezan a ver, somos dos almas queriendo arder. (Ah, ah, ah…) Juguemos despacio, sin decir por qué, que cada latido nos vuelva a encender. Tu fuego y el mío no saben ceder, somos dos almas buscando el placer. (Ah, ah, ah…) Las luces se apagan, sólo queda el calor, de un beso que pide seguir con temor. Tu nombre resuena, no quiero esconder, que este deseo no quiere ceder.