Despierto lento y sin pensar,
corazón de viento,
el alma es un disfraz
que llevo y siento ahí dentro.
Estar perdidos en la espiral
que gira y gira a doscientos,
lo siento, no sé cómo parar,
el mundo gira y yo más.
Cada nuevo intento, vuelta al sol,
cada vez que empieza ya no hay freno,
érase una vez el cuento de un impostor.
Escarcha y un imán,
lo llevo en mi interior.
Vista el frente, lo tengo en mente,
aprendo a ser mejor.
No estamos preparados
para ver según qué lado de la ecuación,
el hilo umbilical.
Estar perdidos en la espiral
que gira y gira a doscientos,
lo siento, no sé cómo parar,
el mundo gira y yo más.
Cada nuevo intento, vuelta al sol,
cada vez que empieza ya no hay freno,
érase una vez el cuento de un impostor.
Gira y gira sin freno,
gira el mundo a doscientos o soy yo,
no hay curación, no es una opción ni es un descarte.