Sopla el viento en mi pecho herido
ruge el mar dentro de mi piel
siento sombras danzando en lo prohibido
despiertan dudas que no saben qué hacer
Mis manos tiemblan como hojas caídas
buscando tierra, pero solo hay marea
Y en la tormenta invisible me pierdo
grito en silencio y nadie me ve
Soy un relámpago preso en el tiempo
rompiendo el cielo, volviendo a caer
Un reloj sin manecillas me aprisiona
cada latido es un eco sin fin
Mi mente es un laberinto que se entona
con susurros de miedo que saben fingir
Persigo luces que nunca me alcanzan
reflejos rotos que vuelven a huir
El cielo grita, pero nadie lo escucha
sus truenos vibran en mi corazón
Soy un pájaro atrapado en la penumbra
con alas de plomo y sin dirección
Espero el alba tras la lluvia espesa
pero la niebla me roba la razón
Pero en la brisa se cuela un susurro
una chispa que enciende mi piel
La tormenta cede, aunque deje murmullos
y en la calma aprendo a renacer