“COSAS VIEJAS DE LUJÁN”
-I-
Caminando por mi pueblo aquella tarde,
desandando viejas calles de Luján,
encontré que era muy lindo haber vivido
un montón de cosas viejas que ahí están.
Agobiada el alma va entre los recuerdos,
de la mano de una inútil ansiedad...
y las torres de la iglesia se recortan
en el fondo rojo – negro, de la tarde que se va.
La ribera, el puente, el río, guardan huellas
de otras gentes que no son las de Luján
y detrás de cada siesta de domingo
queda mucho de nostalgia y soledad.
Las campanas de la misa son distintas
suena triste y melancólica su voz:
y la tarde se desprende mansamente
de los árboles del río para llegar hasta Dios.
Si alguna vez, viejo Luján,
sientes de pronto que te vas,
mira hacia el cielo una vez más...
y acuesta tu alma entre la sombra del sauzal.
-II-
R.:\t Yo soy de un pueblo chiquito, orgullo de un Capitán, al que llamaban don Pedro y apellidaban Luján.
Voy buscando en la memoria de mi pueblo
la quietud de esos momentos que viví,
calle Humberto, el verdor de tus palmeras,
y el perfume de los tilos que perdí.
En la plaza de las rosas y las thuyas
tibiamente aquella tarde abandoné
junto a la ternura de aquel primer beso
un montón de cosas viejas que jamás olvidaré.