Con ganas de drogarme y solo tengo un cigarro,
con ganas de morir y nadie me mete un disparo.
Con el corazón roto, pero en el rap estoy confiando,
con la mente en otro planeta, pero el mundo cuidando.
Mi decepción es contra mí mismo,
me enojo y siento por dentro un vacío.
Escribo, canto y r apeo por instinto,
mi alegría, mi destino, mi fe es conseguirlo.
Les diría que subieran en mi carro, en mi barco,
pero si me estrellara no me gustaría que estén de mi lado.
Si me estrello en la pared, yo solo resisto,
porque al final aprendí, solo insistí,
solo encontré mi camino, solo contra mí mismo.
En guerra en mi interior buscando el paraíso,
porque no creen, no creen, no creen, no creen.
No confían en el proceso y eso los detiene,
no creen, no creen, no creen, no creen.
Aun así, con la cabeza al frente me enteré
que el mundo no es creyente, no es lo que parece.
No sé si es porque no quieren ver más allá de sus narices,
o porque quieren verme derrumbarme y que desista.
Que lo intenten si es que pueden, conmigo me basta y me sobra,
no valoran y se quedan con las sobras.
Y me sobra más de una hora de pura demoledora,
lírica asesina que me llevará hasta la tarima.
Con un lapicero en mi brazo izquierdo
y en el derecho una cerveza que me estoy bebiendo,
por ser mal tipo y faltarle a mis principios.
Con los ojos rojos, me siento confundido,
deliro y caigo al precipicio.