Déjame creer que no me odias
Déjame sentir que estás conmigo
Déjame beber de tu memoria
La sangre de mi olvido.
Vuelve a mí, la fe que he perdido
Deja ser, la luz de un ser amado
Trata que el viento no se lleve
Lo que me has dejado.
Cuántas mañanas de invierno he pensado,
dónde está el Dios que tanto he buscado,
y el tiempo me dijo que estaba en mi mente
esperando ser encontrado.